dissabte, 24 d’agost de 2013

Nocturnal thoughts.

Somos los vagabundos del cariño, los buscadores de una recompensa llamada amor, que por muchos tropiezos, caídas y recaídas, siempre nos acabamos encontrando en la misma esquina. En la misma ciudad. Belgrado, tal vez. El tiempo vuela allí, o eso dicen.

  A veces me impaciento y quiero correr, volar, tocarte en el hombro y recriminarte que llegues tan tarde, pero entonces recapacito y decido callar. Porque nosotros no manejamos el tiempo. El tiempo nos conducirá. Porque lo sabemos. Sabemos que el día menos pensado estaremos los dos en ese rincón del mundo destinado a convertirse en telón de fondo de nuestro enésimo reencuentro. Aunque yo no lo llamaría reencuentro. Nunca nos hemos separado.

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