dissabte, 24 d’agost de 2013

Whisperer.

Me has besado en los labios como besas las fresas antes de darles el primer mordisco, como tú sabes. Tus pestañas han acariciado mi nariz y me has sonreído, contagiándome. He apartado tu pelo negro de tu hombro y tú has dado un pequeño mordisco a mi mandíbula. Porque tú no eres de las que se deja hacer. Tú quieres hacer mientras yo hago.
   Tu blusa ha caído al suelo como una pluma, acariciando el aire.Y entonces con tus ojos, negros como las noches frescas de verano, me dejas acercarme, y sentada en la cama me dices sin palabras que proceda a dejarme llevar, que deje que mis pensamientos vuelen como hojas secas en otoño y se queden solo las ramas de mi condición humana. Y bajo mi mano tu piel me recibe con ansia. Beso tu muslo, y luego te beso junto al ombligo, y subo hasta un pezón y me detengo en tu clavícula. Te descubro trozo a trozo, como un mosaico de Gaudí. Y tú modelas mi cuerpo con tus dedos, y tus suspiros dan alas a mi espalda. Somos dos criaturas que se mecen de la mano, una frente a la otra, en la cuna de la felicidad.

   Y tu voz suena como un torrente en primavera. Y yo me quiero morir en tus brazos, para no tener que ver ninguna luz que no sea la de tu sonrisa.

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